Por Eduardo Silva
El comando frustrado trabaja todos los días, en él se congregan un grupo de vagos que no hacen más que estar pendientes de una sola persona, para ese comando no existe ningún otro problema en el país, para ellos Maduro es una maravilla, y todo marcha muy bien. Lo único que no funciona es el alcalde de El Tigre. La caterva de vagos aglomerados en el Comando Frustrado solo viven para ver y odiar a Raydán.
Para ellos no existe más nada que hacer brotar ese odio enfermizo que sienten por el alcalde. Les duele en el alma; bueno quizás algunos de ellos tenga algo de Alma, oscura eso sí; es obvio que el alcalde de El Tigre no se rinde ante las adversidades, y eso les afloja los esfínteres.
La verdad es que viendo las cosas objetivamente, sin apasionamiento, El Tigre es ejemplo de cómo se deben hacer las cosas, a pesar de la carencia de recursos; pero con mucha voluntad y compromiso, y con la determinación de hacer todo bien.
El Comando Frustrado no se explica cómo es que mientras en todos los municipios del estado Anzoátegui, sin excepción, en TODOS, no hay ningún programa de nada, aquí, el alcalde mantiene programas permanentes de lentes, entrega de medicinas, alimentos, donaciones a centros de salud, atención a personas con necesidades especiales y adultos mayores, colocación de bombillos, servicio de aguas servidas, camiones cisternas de agua potable gratuita, aseo urbano y domiciliario, bueno lo último: atienden vía telefónica a cualquier persona que tenga síntomas asociados al Covid-19 y les llevan las medicinas a su casa, esto último los terminó de descontrolar en su frustración, por lo que ahora mismo andan mordiéndose la lengua de la rabia, el odio y la envidia, corriendo el riesgo de morirse envenenados.
Bueno de verdad me faltaron enumerar muchas cosas más de las que he visto que hacen aquí, pero el Comando Frustrado solo vive de la frustración de lo que quieren ser y no son. Eso sí, ese Comando Frustrado gracias a Dios no congrega a muchas personas, son unos pocos con ínfulas de ser muchos, claro con una dosis alta de veneno, resentimiento y maldad.
Pero no crean que terminaré la crónica sin nombrarlos, el Comando Frustrado está integrado por varias especies de esas que supuran malignidad, unas más curiosas que otras, algunos ex dirigentes de partidos con serias denuncias contra las buenas costumbres, por andar de galanes ajuro, ya devenidos en seres impresentables y frustraTiTos. También hay remedos de chilindrinas solteronas, amargadas, lunáticas y buscadoras de favores para intentar drenar sus carencias afectivas, pero no crean que son varias, es una sola persona que reúne toda esas cualidades, si le das un vistazo verás bien quién es.
En el Comando Frustrado también hay personas que les gusta trabajar con micrófonos, ovejas negras de familias respetadas, que sienten vergüenza al oír rebuznar a lo que una vez fue una promesa de ser humano, de verdad que son aceptadas las disculpas de la prestigiosa familia de la calle 30 por este cochino, sus actos hablan por él, no llega ni a proyecto de hombre, aunque es mala la comparación.
Y bueno, el Comando Frustrado está comandado por una reina de belleza, un Robert Redford que ha degenerado en un personaje que nadie sabe exactamente qué es, se mete cualquier cosa por las fosas nasales, le pega a las mujeres -incluyendo a su madre-, con evidentes problemas psicosexuales que exterioriza de 7 a 9 de la mañana en un quejumbroso y vilipendioso programa radial. Ese el jefe.
Vieron que son poquitos!
No llegan ni a 5, hay que sumarle algunos que otros payasitos y payasitas tristes que se alquilan al que al mejor postor. Eso sí, todos tienen un denominador común, son sendos vagos, frustrados, sin oficio y perdedores, a todos, los sentimientos malignos los corroen. En fin, son el Comando Frustrado, o sea, dirigentes de WhatsApp!

