Barcelona.- Después de una agresión contra una doctora residente del postgrado de emergenciología, trabajadores del hospital universitario Luis Razetti de Barcelona, exigen seguridad dentro y fuera de las instalaciones.
El coordinador del Movimiento de los Trabajadores de la Salud del estado Anzoátegui (Motrasalud), Edisson Hernández, denunció el hecho ocurrido en la madrugada de este lunes y a través de las redes sociales comentó que la profesional de la medicina, con cinco meses de embarazo, “fue agredida por familiares de un paciente que llegó a la emergencia a las 2:00 am sin signos vitales”.
Hernández relató que “de no haber sido por la oportuna intervención del personal de guardia, encabezado por la licenciada Yolanda Rojas (enfermera), quizá hubiera ocurrido una tragedia”.
Dijo que todo ocurrió “ante la mirada pasiva de un miliciano que no está preparado para actuar en esta circunstancia” y denunció que después de las nueve de la noche solo queda un miliciano a cargo de la seguridad del área de emergencia.
El dirigente sindical advirtió que no pueden esperar que haya un muerto o un herido en el hospital, “para que las autoridades se aboquen a garantizar la seguridad”.
Aseveró que tienen seis años denunciando la situación de indefensión en que se encuentran y que este año han reportado 10 agresiones contra los trabajadores del hospital barcelonés.
“No es la primera vez que ocurre un hecho de este tipo y que ha sido una denuncia reiterada por Motrasalud las agresiones al personal, por parte de personas alteradas que exigen que se les preste atención más allá de las capacidades con que se cuenta, toda vez, que nuestros médicos trabajan dando lo mejor de sí mismos, pero sin tener en sus manos los equipos y las medicinas que la gente que va al nosocomio aspira encontrar para sus enfermos, y que al descubrir que en el HULR no hay prácticamente nada, a veces, por desesperación actúan fuera de control, lo que puede causar una tragedia, y es lo que queremos evitar”.
Explicó que hasta ahora los ataques de familiares de pacientes solo han dejado daños en las instalaciones como paredes y puertas, destrozado mobiliario y hasta equipos, como una máquina para hacer electrocardiogramas.
Hizo un llamado a las nuevas autoridades, “que están por estrenarse en el HULR a tomar cartas en el asunto, porque de no hacerlo puede ocurrir una tragedia que el personal no se merece, porque cumple con sus funciones en condiciones infrahumanas, sin los equipos de bioseguridad que se requieren y salarios de hambre, y además, debe lidiar con la falta de seguridad interna de centro hospitalario”.

