Tailandia (EFE).- La Justicia de Tailandia ha mantenido la sentencia de cadena perpetua impuesta en primera instancia contra el español Daniel Sancho, condenado por el asesinato premeditado del colombiano Edwin Arrieta, tras desestimar las apelaciones en un fallo divulgado este viernes.
El Tribunal provincial de Samui (sur) celebró este vienes una sesión a puerta cerrada para leer el fallo elaborado por el Tribunal de Apelaciones de Phuket sobre los recursos de la familia de Arrieta y de la defensa de Sancho: la parte del colombiano pidió en 2024 elevar el castigo a pena de muerte y aumentar la indemnización, mientras la del español solicitó en 2025 repetir el juicio.
«El Tribunal de Apelación de la Región 8 confirma la sentencia del tribunal de primera instancia», indica un comunicado divulgado por la Oficina de la Judicatura de Tailandia en Bangkok después de la sesión a puerta cerrada, que comenzó a las 10:00 hora local (03:00 GMT).
A la misma asistieron los abogados y representantes tailandeses de ambas partes: Aphichat Srinuel y Alice Keartjareanlap por la de Sancho, y Metapon Suwancharen y Nattha Jongratwanin -«Lak»- en nombre de la familia de la víctima.
Daniel Sancho conectó por videoconferencia desde la prisión de Surat Thani, la provincia a la que pertenece Samui, donde cumple condena.
El texto añade que «se mantiene la condena del procesado por asesinato premeditado, así como por los delitos relacionados con la ocultación y descuartizamiento del cadáver y la destrucción del pasaporte de la víctima».
Sancho, de 32 años e hijo y nieto de los famosos actores españoles Rodolfo Sancho y (Félix Ángel) Sancho Gracia, fue condenado hace dos años en primera instancia a cadena perpetua por el asesinato premeditado y el descuartizamiento de Arrieta, cirujano plástico de entonces 44 años, un año antes en la turística isla de Phangan.
La respuesta a los recursos
El documento de la Oficina de la Judicatura de Tailandia explica las decisiones sobre las apelaciones de ambas partes.
Por un lado, en cuanto a la petición de la acusación de que se elevara la condena a pena de muerte, subraya que la sentencia de primera instancia ya reducía el castigo de pena capital (que Tailandia contempla para el asesinato premeditado) «por considerar que la declaración del procesado resultó útil para el procedimiento», entre otros motivos.
Asimismo, determina que «las razones alegadas por la reacusación no encajaban en ninguno de los supuestos».
En esa misma línea, el tribunal mantuvo la indemnización a la familia de la víctima, fijada en 4,42 millones de bat (unos 117.000 euros, 133.500 dólares), y rechazó aumentar la cantidad.
El tribunal consideró que «la suma fijada por el tribunal de primera instancia era adecuada».
Por otro lado, remarcó que «las pruebas aportadas por las partes eran suficientes para resolver el caso», en contra de lo que pedía la defensa, que argumenta que Arrieta murió durante una pelea, y consideró probado que el español premeditó el crimen con «la compra previa de cuchillos, una sierra, un machete o cuchillo de carnicero, bolsas de basura, guantes de goma y productos de limpieza».
El texto dice que «se mantiene la condena del procesado por asesinato premeditado».

