El Tigre.- Este lunes 30 de marzo, comienzo de la Semana Santa, el Mercado Municipal de El Tigre registra un incremento en la afluencia de compradores que buscan los ingredientes tradicionales para los platillos típicos de la temporada.
Un recorrido del equipo de El Tigrense por el área de pescadería permitió verificar la disponibilidad de una amplia variedad de especies, con precios que oscilan entre 1200 y 6500 bolívares por kilogramo.»
Para la preparación del tradicional cuajao, plato emblemático del oriente venezolano, los consumidores están priorizando la adquisición de pescado salado y especies de carne firme, o con textura más compacta como el atún.
Entre las opciones más buscadas está el dorado y la bonita, que se ubican entre los 4.000 y 5.000 bolívares, mientras que el rayado alcanza los 5.000 bolívares.
En el caso del pescado fresco, el cazón, se cotiza en 5.000 bolívares. Otras opciones como la raya y el rayado fresco se mantienen en un rango de 2.800 a 3.000 bolívares.
En el área de marisquería, los precios por kilo de pepitonas, guacuco y mejillón varían entre 3.000 y 6.000 bolívares, mientras que el camarón, calamar y vieira se mantienen en 20 dólares.
El vendedor, Alberto Jiménez, dijo que, aunque inicialmente existía incertidumbre sobre el comportamiento de las ventas debido al incremento de precios, la realidad ha sido positiva.
«Pensé que las personas no iban a adquirir tanto, sin embargo, desde el fin de semana hemos tenido afluencia de interesados en llevar sus ejemplares para los platillos de Semana Santa», señaló el comerciante.
No obstante, Jiménez destacó un cambio notable en la dinámica de compra, al señalar que el cantidad adquirida por cliente ha disminuido para adaptarse al presupuesto familiar.
«Actualmente las personas no se están llevando 3 o 4 kilos como hacían en años anteriores; buscan llevarse un kilo o kilo y medio para preparar sus comidas y abaratar costos», aseguró.
Según se observa, esta tendencia de compras fraccionadas ha permitido que la tradición del cuajao se conserve en los hogares tigrenses, en un equilibrio entre la realidad económica actual y las costumbres de la temporada.

