El Tigre.- El cine venezolano trasciende a Caracas. En el estado Monagas se está articulando un proyecto que también será centro de la atención de la crítica y del análisis sobre las nuevas formas de creación.
El próximo 15 de agosto a las 10:00 a. m. en Cines Unidos de Maturín, será el pre-estreno del largometraje: «Todos quieren Candelaria», una oportunidad para evaluar un fenómeno que va más allá de la proyección en sala, para ir a la consolidación de un modelo de producción sostenible e integrador.
La obra surge de una alianza entre Juventud en Progreso, con guion y dirección de Martín Martínez, y la Escuela de Cine y Medios Audiovisuales de Oriente (ECIMA), de Yluhibeth Ortiz.
Se ha adelantado que la película trata sobre una persecución, donde la protagonista, la joven Candelaria se ve envuelta en varias situaciones que debe resolver con humor
Más que un esfuerzo narrativo, el rodaje se concibe como un «proyecto escuela» y un laboratorio cinematográfico vivo, donde la teoría cede paso al rigor práctico de un set en el que los talentos emergentes conviven con profesionales del oficio», citó la nota de prensa.
En este ecosistema de aprendizaje, destaca la participación del primer actor tigrense, Miguel Flores (reconocido por interpretar al Dr. José Gregorio Hernández en «Apariciones Públicas»), quien con una sobria presencia escénica y una trayectoria de ocho largometrajes, hace su debut oficial en el cine regional.
Su participación no busca acaparar el protagonismo, sino fungir como un ancla interpretativa que le otorga solvencia al relato y sirve de contrapeso para las promesas que se forman frente y detrás de las cámaras, refirió la reseña.
Sus creadores auguran que «Todos quieren Candelaria» se perfila no solo como un estreno clave en la agenda cultural de Maturín, sino como un síntoma de salud para la cinematografía nacional.
En la publicación se enfatizó que la descentralización del séptimo arte en Venezuela deja de ser un discurso teórico cuando se proyectan obras capaces de unir la guía experimentada con la frescura emergente.
Desde ya la proyectan como una cita de asistencia obligatoria para comprender hacia dónde se mueve el cine hecho en las regiones.

