El Tigre.- Este miércoles 1 de abril, cientos de fieles se congregaron en la Catedral Nuestra Señora del Valle de El Tigre para acompañar la procesión del Nazareno en una jornada marcada por historias personales de sanación y promesas heredadas de padres a hijos.
Entre la multitud vestida de morado, destacaron voces que reflejaban la profunda conexión espiritual con la imagen de Jesús cargando la cruz.
Para muchos, como Katiuska Hernández, asistir es una tradición de años que hoy cobra un significado especial, puesto que pidió sanar el cáncer que padece. «Tengo varios años cumpliendo la promesa todos los Miércoles Santos, pero este 2026 mi petición y agradecimiento especial son por mi salud», afirmó Hernández.
La fe en el Nazareno también se manifiesta como un legado familiar. Miriamkys Albarrán, quien asistió acompañada de su pequeño hijo, compartió un emotivo testimonio que se remonta a su propio nacimiento.
«Mi madre hizo una promesa cuando tenía cinco meses de embarazo; estuvo a punto de perderme y le pidió al Nazareno por mi vida. Ella cumplió esa promesa durante cinco años conmigo y, desde entonces, yo he seguido esta tradición. Ahora traigo a mi hijo para que recibamos su bendición en este nuevo ciclo», relató Albarrán.
La procesión, que partió desde la Catedral tras la solemne eucaristía presidida por el presbítero César García, recorrió las calles y avenidas en un ambiente de solemnidad.
Durante la actividad, se desplegó un operativo por parte de los cuerpos de seguridad y protección ciudadana, con al menos 70 funcionarios, que resguardaron el tránsito del Nazareno, garantizando que los feligreses pudieran expresar su fe sin contratiempos.

