El Tigre.- En una atmósfera de espiritualidad y comunión, la Catedral Nuestra Señora del Valle fue escenario este martes 31 de marzo de la Misa Crismal, una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa.
La eucaristía estuvo presidida por monseñor José Manuel Romero Barrios, obispo de la Diócesis de El Tigre, y contó con la participación del clero diocesano y de una feligresía que llenó el recinto.
Durante la ceremonia, los 15 presbíteros que conforman la Diócesis renovaron sus promesas sacerdotales, reafirmando su compromiso de servicio a Dios y a la comunidad.
En su homilía, monseñor Romero Barrios destacó la importancia del ministerio sacerdotal como un puente de esperanza para el pueblo, instando a los fieles a caminar juntos en fraternidad.
Además compartió una anécdota personal sobre un encuentro con una joven indígena de la zona, quien al ser consultada sobre dónde soñaba estar en 100 años, respondió con seguridad: «En el paraíso».
Monseñor utilizó este testimonio para resaltar que la madurez de la fe no reside en grandes conceptos teológicos, sino en la claridad de saber que nuestro destino final es el encuentro con Dios Padre.
Un aspecto destacado de la jornada fue la participación activa de las distintas comunidades religiosas de la zona sur de Anzoátegui, que aportaron la riqueza de su cultura y fe a la celebración.
Consagración de los Santos Óleos
En el contexto de esta celebración religiosa, se realizó la tradicional bendición de los óleos.
Uno de ellos es el de los Catecúmenos, un aceite bendecido que se utiliza para fortalecer espiritualmente a las personas que se están preparando para recibir el sacramento del Bautismo.
El segundo fue el Óleo de los Enfermos, destinado a brindar consuelo y salud a quienes padecen alguna patología; y, por último, el Santo Crisma, consagrado para los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y el Orden Sagrado.

