El Tigre.- Ante el incremento de las temperaturas que se registra en el país, los habitantes de El Tigre, en el estado Anzoátegui, han comenzado a modificar sus rutinas diarias para mitigar los efectos del calor extremo.
Entre las estrategias más comunes destacan la hidratación constante, el uso de vestimenta ligera y la restricción de actividades al aire libre durante las horas de mayor incidencia solar.
En un sondeo realizado en la localidad, los residentes coincidieron en que la intensidad del sol actual supera la de años anteriores.
Anderson Juliens, señaló la importancia de permanecer en casa con ropa fresca y evitar salir entre las 11:00 a.m. y las 2:00 p.m., calificando este periodo como «bastante complicado».
Asimismo, alertó sobre el impacto en personas de la tercera edad, quienes han presentado cuadros de hipertensión y descompensación debido al clima.
La señora Carmen Hernández indicó que su principal refugio ha sido el patio de su vivienda para buscar ventilación natural, además del consumo de abundante agua fría. «Siento mucho calor, pienso que más que antes», afirmó, tras explicar que ahora intenta realizar todas sus diligencias en las primeras horas de la mañana para evitar el desgaste físico.
Este agotamiento también fue reportado por Rosa Sulbarán, quien describió sentirse «estresada y agotada» al retornar de la calle, optando por el uso indispensable de sombrillas para protegerse de los rayos directos.
De igual forma, el ciudadano Jhonny Gutiérrez mencionó que, aunque considera el aumento de temperatura algo habitual en la temporada de Semana Santa, mantiene la precaución de no exponerse en las «horas pico».
Ante el cambio del clima, los cuerpos de seguridad y rescate han reforzado su despliegue. Protección Civil informó que, durante los últimos dos días, se han atendido a más de 30 personas en el «Punto Naranja» ubicado en el sector El Luchador.
Los pacientes asistidos presentaron sintomatología asociada a golpes de calor, por lo que las autoridades reiteran el llamado a la población a mantener la vigilancia, especialmente en niños y adultos mayores, y acudir a los centros de atención ante cualquier signo de mareo, fatiga extrema o deshidratación.

