El Tigre.- En el marco de la conmemoración del Día del Médico, el doctor Fernando Guevara, secretario del Colegio de Médicos en la zona sur del estado Anzoátegui, ofreció un balance sobre la situación actual del sector, destacando una profunda brecha entre la vocación humanista de los profesionales y la precariedad económica que enfrentan
Guevara exaltó el compromiso de los galenos venezolanos y describiendo su ejercicio diario como un «heroísmo silencioso».
Según el representante gremial, la capacidad de realizar diagnósticos certeros a pesar de las limitaciones técnicas y de insumos en centro asistenciales públicos, es una prueba de que el deseo de ayudar prevalece sobre la adversidad.
«El médico venezolano ejerce con ciencia y humanismo desde el corazón, priorizando el bienestar ajeno sobre el propio», afirmó Guevara.
El hematólogo subrayó que esta entrega se mantiene aun cuando el salario percibido se ha vuelto «simbólico» en comparación con la responsabilidad de salvar vidas.
Más allá del reconocimiento, el secretario del Colegio de Médicos ofreció un panorama estadístico de la zona sur , que comprende los municipios Simón Rodríguez, Guanipa, Freites y Miranda.
Según registros formales de hace unos cinco años, estimó que la zona cuenta con un promedio de 300 médicos, una cifra mermada en los últimos tiempos por la migración y el fallecimiento de profesionales.
Guevara enfatizó que los bajos ingresos impiden incluso el crecimiento académico. «Los médicos especialistas que llegan no perciben lo suficiente ni para cubrir gastos básicos como el internet, necesario para una actualización mínima», señaló.
El vocero se refirió el caso de médicos residentes cuyos ingresos quincenales, sin incluir bonificaciones, rondan los 220 bolívares, una cifra que calificó de «desmotivadora», especialmente al momento de calcular beneficios como aguinaldos o bonos vacacionales.
El doctor Guevara concluyó con un llamado a las autoridades y a la sociedad a reconocer que la medicina, aunque es una vocación de servicio, exige condiciones dignas para que el profesional pueda sustentar a su familia.
«Siempre ha habido la creencia de que el médico debe vivir de no sé qué, pero tiene que haber un justo precio por el trabajo que hacemos», sentenció.

