Estados Unidos abandona la OMS con 260 millones de dólares en cuotas impagas

Washington.- Estados Unidos ha completado formalmente su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pese a mantener una deuda pendiente de 260 millones de dólares en cuotas correspondientes a 2024 y 2025, y a violar disposiciones legales internas que exigen el pago total de obligaciones antes de la salida.

La medida, anunciada por el presidente Donald Trump en su primer día de mandato, en enero de 2025, se materializó este jueves tras la firma de un decreto ejecutivo titulado “Retirada de los Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud”.

La ley estadounidense establece un plazo de preaviso de un año y el cumplimiento de compromisos financieros vigentes antes de que el país pueda abandonar la OMS, según la resolución conjunta del Congreso de 1948. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que Washington no ha saldado sus deudas, lo que ha generado críticas jurídicas.

Lawrence Gostin, director fundador del Instituto O’Neill de Derecho Sanitario Global de la Universidad de Georgetown, calificó la acción como “una clara violación de la legislación estadounidense”.

Por su parte, la Administración Trump ha señalado en varias ocasiones que no tiene intención de abonar sus cuotas correspondientes al periodo 2024-2025, que se estima que ascienden a entre 260 y 280 millones de dólares.

Un portavoz del Departamento de Estado, justificó la decisión argumentando que la OMS incurrió en “fallos que le costaron billones de dólares a Estados Unidos”. Añadió que “el pueblo estadounidense ha pagado más que suficiente a esta organización”, minimizando la deuda de 260 millones de dólares como “insignificante” frente a las supuestas pérdidas históricas.

La retirada forma parte de una política más amplia de la Administración Trump, que incluye la salida de 66 organizaciones internacionales —31 vinculadas a la ONU y 35 independientes— bajo el argumento de que operan “de manera contraria a los intereses nacionales, de seguridad, prosperidad económica o soberanía de EE.UU.”.

Además, el Gobierno suspendió inmediatamente todas las transferencias futuras de fondos a la OMS y retiró a su personal de la organización.

Antes de su salida, Estados Unidos era el mayor contribuyente financiero de la OMS, aportando aproximadamente un 18% de su presupuesto total. Su ausencia ha desencadenado una crisis presupuestaria que ya ha llevado a la agencia a reducir su equipo directivo a la mitad y a anunciar la eliminación de alrededor del 25% de su personal para mediados de 2026, poniendo en peligro programas y acciones de salud a escala global, incluido Estados Unidos.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, expresó su preocupación. “Retirarse de la OMS es una pérdida para Estados Unidos y para el resto del mundo”, dijo y recordó que durante más de siete décadas la cooperación entre ambas partes ha salvado “innumerables vidas” y protegido a la población estadounidense de amenazas sanitarias globales. Aunque instó a una reconsideración, admitió que es “muy probable que Trump se salga con la suya”.

La medida también interrumpe programas críticos, como los esfuerzos mundiales de erradicación de la polio, los servicios de salud materno-infantil en África y los sistemas globales de vigilancia de la gripe, fundamentales para el desarrollo anual de vacunas. En respuesta, China anunció una donación de 500 millones de dólares en cinco años para mitigar el vacío financiero.

Además, la salida afecta gravemente la atención sanitaria en Palestina, donde la OMS coordinaba servicios médicos para más de 15.000 pacientes, incluidos 4.000 niños, que requerían evacuación urgente desde Gaza.

Mientras tanto, Washington ha redirigido su financiación a nuevas estructuras bajo su control, como el Comité Nacional para la Administración de Gaza, evitando los canales tradicionales de la ONU.

La decisión coincide con otras acciones unilaterales del Gobierno estadounidense, incluida la retirada del Acuerdo de París sobre cambio climático, firmada el mismo día de enero de 2025 mediante un decreto titulado “Dar prioridad a los Estados Unidos en los acuerdos medioambientales internacionales”.

Expertos advierten que estas medidas debilitan el multilateralismo y podrían agravar desigualdades globales en salud y medio ambiente.

Kelly Henning, de Bloomberg Philanthropies, subrayó que la retirada “podría debilitar los sistemas y las colaboraciones de los que depende el mundo para detectar, prevenir y responder a las amenazas sanitarias”.

Tomado de El Universal

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