El Tigre.- La fe y devoción que desde niña su familia cultivó en Yaimig Gamboa, la mantuvo aferrada a la vida durante los 14 años, que padeció por una enfermedad con diagnóstico errado al principio, y que provocaron estragos en su cuerpo hasta dejarla en cama.
“A los 19 años cuando estudiaba en la universidad Licenciatura de Gerencia de Recursos Humanos en Maturín tuve una pérdida de memoria que se conoce como laguna mental. Allí comenzó todo mi proceso y padecimiento”, dijo.
Gamboa recuerda que al ser su padre médico, la llevó de inmediato para que le hicieran estudios y determinar que estaba sucediendo. Asegura que tras varios exámenes, le diagnosticaron epilepsia.
“Después del diagnóstico, comenzaron los tratamientos con anticonvulsivos y fue cuando empecé a convulsionar y eso me sucedió por muchos años, tanto que hasta llegué a tener una convulsión de cinco minutos”, agregó.
A pesar de los medicamentos, la salud de Yaimig Gamboa seguía en deterioro, hasta que se dieron cuenta que su problema radicaba en los ovarios, al producir más estrógenos de lo que debía y eso le ocasionaba las convulsiones.
“Gracias a Dios, durante el proceso me casé y tuve a mi hija que fue un milagro de verdad, ya que me tuvieron que quitar con 27 años mis ovarios. Sin embargo, eso no paró la enfermedad y seguí padeciendo hasta llegar a perder el habla, no caminar y estar en cama”, acotó.
En esa situación, y muy a pesar de la fe y la oración que tanto ella y su familia mantenía, sintió que ya no podía más y se entregó a Dios.
“Esa misma noche, después que le dije a Dios que ya no aguantaba más, y que hiciera lo que creas conveniente, recibí la visita a través de una nube o una luz del Dr. José Gregorio Hernández, estaba allí me miró, me sonrío y levantó su mano hacia mí. Estaba vestido con su bata blanca, luego una luz entró en mí y me dormí de nuevo”, aseveró.
Al día siguiente cuando me despierto, no tenía nada. Me sentía bien, podía hablar, caminar y salí corriendo a decirle a mi familia que el Dr. José Gregorio Hernández me había curado”, dijo.
Lo sucedido en Yaimig, es calificado por ella, como un milagro y para los médicos es algo inexplicable y médicamente algo improbable, ya que al hacerle de nuevo los exámenes y estudios arrojaron que estaba sana, como si nunca hubiese tenido algún padecimiento.
Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, Yaimig quien tiene actualmente 39 años, asegura que Dios a través de la intercepción de San José Gregorio Hernández la sanó no solo de cuerpo sino de alma, porque desde ese día su vida cambió para mejor.
Extendió un mensaje de fe y esperanza a quienes atraviesan una situación difícil, al recordarle que la oración tiene poder y que no solo la oración personal sino en familia, que pidan a Dios con fe y convicción que Jesuscrito enviará según sea su devoción a quien los sanará, como en su caso lo hizo San José Gregorio Hernández.
Mira el video Testimonio de Fe en nuestro canal de YouTube

