Avanza el proceso erosivo natural que se registra desde hace algunos años en la costa de playa de Puerto Píritu, población pesquera ubicada en el municipio Peñalver, en el estado Anzoátegui.
La situación genera alarma a lugareños y visitantes de ese balneario que recibe a ciento de bañistas en temporadas vacacionales.
El mayor retroceso de la línea de costa se observa en el sector conocido como la curva de la Naval, en donde “las palmeras se sostienen de forma milagrosa, el oleaje ha llegado hasta su entorno, socavando sus raíces”, según reseña el diario digital Oeste al Día.
Según la reseña se han perdido cinco plantas en el mismo sector y “los vecinos hacen un llamado a las autoridades, que tomen acciones inmediatas para evitar, no solo la perdida de las palmeras, si no también parte del talud que sostiene la carretera”.
Antonio Molero, director general de la alcaldía de Peñalver, indicó que de ese problema ambiental el alcalde Carlos Valy acudió al Ministerio de Ecosocialismo (Minec) y explicó que es “un fenómeno natural de las corrientes marinas, que llegan desde las isletas de forma diagonal, y al chocar con lo que queda de espigón (cortado hace mucho tiempo), se devuelven hacia la playa produciendo el socavamiento”.
Mencionó que los pescadores, grupos ambientalistas y conocedores de la zona consideran pertinente extender la longitud de los espigones para frenas los efectos de esas corrientes que lleguen desde las islas sigan socavando la playa.
Proceso erosivo presente en El Hatillo y La Cerca
En la costa de playa de las poblaciones de El Hatillo y La Cerca, del mismo municipio Peñalver, se observa el mismo efecto erosivo, que aunque se intentó frenar con la colocación de 220 metros de barrera o defensas blandas con sacos de arena, avanza con los días.
De acuerdo al diagnóstico del Minec, la zona afectada se encuentra ubicada en el istmo que conecta las poblaciones de Boca de Uchire y Puerto Píritu, al margen de la Troncal 9, y que los efectos erosivos en 647 metros de longitud de costa se han agravado por acciones humanas.
El ente ambiental indicó que en el área “se han construido viviendas, obras hidráulicas rígidas (espigones), sin estudios ni permisos previos y también figura la intervención del río Unare con la construcción de presas para el control de inundaciones, almacenamiento de agua para consumo humano, producción agrícola y gasto natural, pero que también tienen un impacto en lo referente al aporte natural de sedimentos hacia la zona litoral”.

