Se instala el desenlace del duelo en Brasil para conocer al nuevo presidente que estará durante cuatro años frente al ejecutivo del gigante suramericano. Lula Da Silva y Jair Bolsonaro, lucharon hasta último minuto para ser el próximo mandatario de un Brasil que ha tenido 38 dirigentes.
Los candidatos, a una semana del capítulo final de esta historia electoral, eligieron la ciudad de Sao Paulo, la más poblada del país suramericano, para apostar a la búsqueda del voto de los electores indecisos y los que piensan votar en blanco en la segunda vuelta el domingo.
Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), apostó a una agenda basada en valores y actitudes de comportamiento, durante su visita a un templo evangélico, mientras que Lula optó por exponer su programa económico de mayor valor del salario mínimo y el reinicio del Programa de Aceleración del Crecimiento enfocado en infraestructura.
«Les pido un voto de confianza a quienes no se han decidido. Estamos en el camino correcto, con la economía siendo una de las que mejor funciona en el mundo actualmente. Hay gente que cree que todos los políticos son iguales y termina anulando o votando en blanco», expresó Bolsonaro en la sede de la Iglesia Mundial del Poder de Dios.
Bolsonaro dijo que entre sus prioridades está combatir iniciativas sobre liberación de drogas y flexibilización de normas para el aborto.
Por su parte, Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), convocó a la prensa a afirmar que su plan de mayor valor del salario mínimo y de las jubilaciones no generará inflación, en caso de vencer en la segunda vuelta electoral.
«Antes de mi primer gobierno se decía que había inflación si se aumentaban los salarios, pero lo que ocurrió fue que ninguna inflación fue causada por el aumento del salario real, con aumento del poder de compra», dijo Lula.
Durante la primera vuelta electoral en Brasil, Lula da Silva obtuvo el 48,4 % de los votos frente al 43,2 % de Bolsonaro.
Tomado de El Universal

