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OPINIÓN – Ernesto Raydán ante una nueva perspectiva del liderazgo

Por Enilda Lugo Ortega

Actualmente vemos cómo se producen cambios en todas las áreas del quehacer humano. Los escenarios políticos, económicos y sociales se modifican constantemente obligando a flexibilizar y ajustar las formas de ejercer el liderazgo. Surgen líderes diferentes como el presidente de El Salvador Nayib Bukele y el nuestro Juan Guaidó, que emergen con un estilo que se caracteriza por estar más cerca de la gente, con un trabajo constante, que no se escudan en campañas mediáticas sino que trabajan discretamente y con una nueva narrativa que le confiere prioridad a la escucha activa con la finalidad de resolver y atender los problemas de la gente, orientando su actuación siempre a los resultados. Aquellos liderazgos de discursos rimbombantes, llenos de palabras descontextualizadas y con escasa resonancia, que tratan de alcanzar el reconocimiento y la autoridad a veces sin mérito para ello, que andan siempre buscando como colarse en la foto para obtener un halago, sin más propósito que el ejercicio del poder formal o de influencia, han quedado en el pasado. Estamos en tiempos de cambio y en Venezuela, aún es mayor esta necesidad. Se requiere un liderazgo diferente.

En ese marco he examinado con acucioso interés el liderazgo que ejerce Ernesto Raydán como alcalde del municipio Simón Rodríguez. Es un líder que no habla mucho. Pero es tenaz. A propósito de la condición tenaz, no puedo dejar de mencionar aquí un recuerdo que tengo de él. Cuando nos amenazaron, por allá en el año 1998, que a los adecos nos pasarían por una sartén, yo veía a aquel joven que seguía hablando como adeco y en nombre de ellos, que seguía caminando llevando el mensaje de AD; lo veía pasar frente de mi casa porque vivíamos cerca, nunca hablamos porque nunca fuimos amigos, ahora tampoco; yo le decía a quienes estaban a mi alrededor: allí va Juan El Bautista. ¿Por qué?, me preguntaban. Les respondía, porque él sigue predicando en el desierto cuando la mayoría de los adecos se han escondido y otros se fueron detrás del intergaláctico. Allí lo perfilé como tenaz.

Como alcalde y por pertenecer desde sus inicios en la política al Partido Acción Democrática, ha sido marginado por el Ejecutivo Nacional en la asignación de recursos financieros para la ejecución de obras, ya que el Gobierno central se limita a enviar solo el situado para gastos de personal. Por lo tanto, las obras que ha realizado como el Complejo Deportivo Mopito Figueredo, la reactivación y perforación de pozos de agua para solucionar en gran parte la grave escasez histórica de la ciudad, la normalización del Servicio de Aseo Urbano, la limpieza y alumbrado de varios sectores de la ciudad, amén de los programas sociales de entrega de medicinas, lentes y asistencia alimenticia, han sido con recursos propios, obtenidos mediante la recaudación de los IMPUESTOS MUNICIPALES. Con perseverancia y tenacidad, sin aspavientos, está haciendo su gestión aún dentro de las limitaciones que impone el marginamiento político, la pandemia y las críticas de propios y extraños. Y sigue siendo adeco y opositor.

El liderazgo siempre es objeto de críticas. Si no lo creen, pregúntenle a Juan Guaidó y también como este, en el caso de Raydán, lo que más llama la atención es que las críticas han provenido de los propios, es decir del liderazgo opositor. Pareciera que los contrarios se manejan bajo el criterio, que les ha dado buenos resultados en el panorama nacional, de dejar que el liderazgo opositor se destruya entre sí. No creo que apoyen a Raydán sino que callan y esperan para aparecer sobre las cenizas del adversario. Por lo contrario, los ataques contra Raydán por parte de los propios opositores han sido demoledores y graves porque han sido dados en el momento cuando el pueblo pide unidad para salir del desastre. Sin embargo, el Alcalde continuó en su tarea en pandemia, sin responder a los ataques, pero sí a la gente que necesitaba una medicina, unos lentes, una atención médica, un servicio público. Muy buena la estrategia.

Hoy, el Alcalde da un pase de tuerca y relanza su estrategia gerencial y política con una nueva perspectiva, convocando a los líderes políticos y sociales que hacen el trabajo en las bases de nuestra población tigrense, aquellos que tienen el contacto directo con las necesidades de la gente y que buscan ayuda para solucionarlos. Esa es la narrativa que se impone en el nuevo liderazgo. No ir a hablarle a la gente de lo mal que está el gobierno y de las aspiraciones personales porque vienen unas elecciones para Diputados, Alcalde y Gobernadores. Eso no le interesa ahorita a la gente que no tiene comida ni medicinas ni trabajo. Lo que la gente necesita es un liderazgo creíble, una oposición unida, ayuda y motivación para una acción y participación masiva que pueda conducir a un cambio. Y esos líderes junto con el Alcalde, que hoy se reunieron y dieron el paso para crear una instancia de articulación de acciones en pro del bienestar colectivo, están en el camino correcto.

Como observadora de la gestión municipal saludo esta iniciativa que ayudará mucho a expandir los resultados de la gestión en beneficio de la población especialmente de quienes tienen tantas necesidades. Allí están luchadores sociales como Daritza Jiménez, Yajaira Briceño, Rayza Quijada, Javier Aranaga, Humberto Mata, Félix Acosta, Miguel Galanton, Carlos Ramírez, Joel Macuare, Raúl González, Gustavo González, Agustín Bello, Carlos Moreno, Leomarys Medina, Aldo Martínez, Manuel La Rosa, Julio Aguilar, Jesús Azocar, Pompeyo Rodríguez, Nelson Hernández y Marlon Rojas. Conozco a muchos de ellos y tengo la certeza que se caracterizan por su vocación de servicio y su accionar permanente para ayudar a la gente. Es una excelente oportunidad que brinda el Alcalde y al mismo tiempo es una demostración de su interés por trabajar en UNIDAD con la Gente que ayuda a la Gente.

Reitero, no soy amiga del Alcalde, ni trabajo para él, pero me siento contenta de este paso de un representante de la oposición democrática en esta Venezuela nuestra. . Vamos Todos Unidos que Sí Se Puede.

En tiempos de Pandemia, en El Tigre, Anzoátegui.

Enilda Lugo Ortega

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