Redacción Vivian Ariza
Barcelona.- Cientos de compradores abarrotan el Mercado Municipal de Puerto La Cruz todos los días. Eso pasa antes y durante la cuarentena colectiva que se ordenó en el país como medida de contención de la covid-19.
En el período de confinamiento de la primera semana de flexibilización del nuevo esquema 7+7, el distanciamiento físico y el uso de tapabocas y guantes se olvidó.
En los pasillos y calles adyacentes al centro de expendio de alimentos más importante del Oriente venezolano sigue el bululú.

Luis Villarroel, presidente de la Asociación de trabajadores y Comerciantes del Mercado (Asotram), dijo que con el apoyo de funcionarios de la GNB se controla el acceso y el acatamiento de las medidas.
Pero la realidad contrasta. Las 17 entradas que disponen el recinto sigue abiertas, un solo acceso, el menos usado por los compradores, tiene cabinas de desinfección de personas.
Casi nadie tiene guantes y muchos usan mal el tapabocas.
Para Carmen Luzardo es necesario volver una y otra vez a buscar los alimentos. Su esposo vende pescado y el ingreso es diario, «podemos comprar para almacenar».
Personas de todas las edades, se tropiezan cuando recorren los pasillos en dónde están dispuestos más de 1.700 puestos de ventas, casi todos abiertos, zapatos, ropa, bisutería, barberías parecen ser prioritarios en tiempos de pandemia.
En el recinto, que trabaja de martes a domingo, hasta las 12:00 del mediodía, sigue el caos cotidiano.

